CASA RIVADAVIA

HISTORIA

 

Bernardino Rivadavia, primer presidente argentino designado en 1826, pasó sus últimos años en España, en una casa construida hacia 1814, en el centro histórico de Cádiz. En ese lugar, Rivadavia murió el 2 de setiembre de 1845.

El solar tiene cuatro pisos con un patio central. Forma esquina con las calles Cánovas del Castillo y San José. Años más tarde el Ayuntamiento de la ciudad dio el nombre de Presidente Rivadavia a la calle por donde se ingresa.

El 25 de mayo de 1910, la Cámara de Comercio Española en Buenos Aires colocó una placa en el frente y lanzó una iniciativa para la adquisición del inmueble que debería transformarse en un museo Rivadaviano. Este grupo de españoles pidió a Don Pelayo Quintero, Presidente de la Academia de Ciencias y Letras Hispanoamericana de Cádiz, que se encargase de organizarlo.

En diversas ocasiones se había tratado de adquirir esta casa, no pudiendo prosperar las gestiones por cuanto los propietarios se negaban a enajenarla por ser para ellos un recuerdo de familia.

El Coronel argentino, Don Benito Urreta Sáenz Peña, obtuvo la promesa del Presidente del Directorio de España de que se trataría de expropiar el inmueble por medio de una resolución especial, si alguna asociación española residente en Buenos Aires se interesara en adquirirla para donarla al Gobierno Argentino.

Enterado Roger Balet, se entrevistó con el entonces Presidente de la República Argentina, Don Marcelo T. de Alvear y le manifestó su deseo de comprar, para después donar al Gobierno Argentino esta propiedad. Se reunió con el Ministro de la Gobernación en España y éste ordenó al Gobernador de Cádiz que se entrevistara con los propietarios para que accedieran a la venta, caso contrario, sería expropiada. Dada la presión, fijaron un precio muy alto por la histórica mansión: trescientas mil pesetas.
Al tener la aceptación del Gobierno Argentino, Roger Balet efectuó la compra por medio del Banco Español y el 12 de octubre de 1928 firmó la escritura de compra, día que asumió por segunda vez la presidencia de la República Argentina, Don Hipólito Irigoyen.

 

Manifestó Roger Balet: "decidí que se efectuase la operación ese día por ser tan simbólico para las dos naciones ". En ese entonces era Embajador de Argentina en España el Sr. García Mansilla, nieto de Manuel José García, Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Rivadavia.

Hechos, circunstancias, cambios de gobierno, imposibilitaron la entrega de esta casa a la Nación Argentina, pese a las reiteradas visitas de Roger Balet a la presidencia de la República.

La donación fue propuesta por escrito el 3 de abril de 1929 y reiterada en 1930, pero no se tomó resolución alguna y por lo tanto no se protocolizó. Se extravió el título de propiedad y se obtuvo un duplicado con todos los recaudos legales del caso, el cual fue entregado al Vicepresidente de la Nación Don Ramón Castillo el 2 de Septiembre de 1941 en forma oficial, coincidiendo con el 96 aniversario de la muerte de Bernardino Rivadavia. Este acto alcanzó carácter de emotividad cuando el domante puso en manos del Jefe de Estado los títulos de propiedad y las llaves de la histórica casa, que se unió así al patrimonio argentino en el exterior. Pasaron 15 años desde su compra y en la mañana del 17 de diciembre de 1943 fue entregada en la ciudad de Cádiz al Estado Argentino la Casa Rivadavia. El acto se realizó en el propio edificio, en la Sede del Consulado que funcionaba en la tercera planta.

Comenzó la ceremonia dando lectura el Notario al acta de entrega y recepción de la firma. Seguidamente pronunció un discurso el poeta José María Pemán que con su peculiar estilo dijo frases como "Aquí, en el piso primero de esta casa, rodeado de un españolísimo ambiente, teniendo a su lado a dos bellas sobrinas gaditanas, emparentadas con uno de los últimos virreyes del Plata, dejó de existir Don Bernardino Rivadavia, el primero de los estadistas Argentinos..."

La casa albergó al Consulado Argentino durante mucho tiempo, hasta que el deterioro de su estructura movió a desocuparla y trasladar el Consulado a otra sede.

Con el correr de los años el precario estado del edificio hizo que estuviera a punto de ser demolido por peligro de derrumbe.

En el año 1991 fue celebrado un convenio entre el Gobierno Argentino y la Diputación de la Provincia de Cádiz, según el cual esta última se haría cargo de los trabajos de restauración y una vez concluidos, dispondría de los dos pisos superiores.

En 1996, la planta baja y el primer piso quedaron disponibles para ser utilizados como Centro de Actividades Argentinas y Consulado, pero el cierre del Consulado de Cádiz, por disposición del Decreto Nº 399 del 23 de marzo de 1995, hizo que la Argentina no diera destino a esas dos plantas de su propiedad.

Esta situación se subsanó por decisión del Gobierno Argentino, que mediante el Decreto Nº 142 del 3 de febrero del 2004 dispuso la reapertura de la Oficina consular, hecho que se materializó el día 8 de noviembre de ese mismo año.

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